El problema no son los incendios. Las soluciones son claras: proteger y recuperar el trabajo de campo para crear montes más diversos y resilientes. 

«Ningún ejército de bomberos puede defender indefinidamente un territorio preparado para arder», escribe José Vicente Oliver hoy en El País. Durante siglos, el campo lo mantuvieron abierto y modelado oficios como el de leñador, pastor, resinero, corchero, ganadero o cestero, que aprovechan los matorrales, pastos, dehesas y el monte abierto, reduciendo la superficie inflamable, el ‘combustible’ del que se alimenta sin tregua los grandes incendios que están ocurriendo este verano.

De acuerdo con el estudio de MITECO de este 2026, es solo el 21% de lo que arde superficie arbolada; el otro 79% son estas superficies de monte abierto que, con la pérdida de estos oficios tradicionales – cuya principal causa es la despoblación –, quedan descuidadas y actúan como combustible para cualquier chispa.

Cuando estos oficios dejan de dar de comer, el monte deja de gestionarse, y arde lo que deja de pastarse y aprovecharse. 

A continuación, os explico brevemente algunos de los estos oficios y su repercusión para mantener el ecosistema del monte diverso, resiliente y sostenible.

  • Los carboneros: Convertían en carbón la leña y el matorral que hoy se queda en el monte. Esto bajaba la carga de ‘combustible’ sin proponérselo. Hoy en día, estamos familiarizados con el concepto de ‘biochar’, que te contamos en el episodio 6 de la serie Hope!, cuyos beneficios para secuestrar carbono de la atmósfera, reducir emisiones y fertilizar los suelos son inmensos. En este corto vídeo de YouTube puedes revisitar esta solución tradicional y sostenible: 

  • Los pastores: El ganado mantiene el pasto corto y el monte abierto. Las prácticas de ganadería extensiva y trashumante, aunque aún perviven, son cada vez más escasas. En el episodio 4 de Hope verás como esta solución ya está ocurriendo, y cómo funciona. En este corto vídeo de YouTube puedes revisitar esta solución sostenible: 

  • Los resineros: Trabajaban 9 meses al año en los pinares, justamente los bosques de más riesgo de incendio. Si hay resinación, hay alguien en el monte en el mes de agosto. 

  • Los cesteros: Mimbre, castaño y esparto se recogen a mano del propio monte, una poda que evita la acumulación de este material tan inflamable.

No debería ser el único objetivo invertir en más medidas para apagar incendios. El monte necesita más oficios rentables, y gobiernos que contribuyan a su protección. Porque a día de hoy, sólo un 12% del presupuesto contra incendios está dirigido a prevenirlos. El 78% está destinado a apagarlos, y debido a las condiciones metereológicas y la agravación del cambio climático, esto es cada vez más díficil – e insostenible. (WWF España, 2026) 

Pensemos en soluciones a futuro, para mejorar nuestro planeta para las siguientes generaciones. Y actuemos. En comunidad, localmente, para revertir el cambio climático y transicionar a un futuro eco.

Tenemos las soluciones. Puedes ver más de 40 de ellas en la serie HOPE! Estamos a Tiempo, desde este link a Vimeo.

Déjanos tu opinión y continuemos la conversación sobre la transición eco y sostenible.

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